domingo, 3 de mayo de 2009

... y en Barro te convertirás


Seis años de vida, de cambios, avances y retrocesos. He aquí la exhaustiva biobibliografía de Barro, narrada por uno de los fundadores y "almus pater" del grupo: Sebastián Franco.


Introducción

Abril de 1999, Museo "Juan Yaparí" de Posadas. Un guardia me abre la puerta y subo las empinadas escaleras del silencio. Detrás de otra puerta, la voz de un hombre que no conozco. Entro, saludo y una señora -sin mirarme- retira su bolso del asiento que ocuparía a su lado durante las próximas dos horas. La señora es Betty Mondelo; el hombre que con el tiempo conocería, Víctor Valledor, poeta y músico -eximio ejecutante de flauta traversa- originario de Berisso, Buenos Aires.

Pero esta historia en realidad no comienza así. Un tiempo antes, en una exposición de dibujos y relatos de Isidoro Lewicky, Lelis Duarte me había invitado a aquella reunión. Yo por entonces asistía al Taller Literario de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores, filial Misiones) coordinado por la Prof. Glaucia Sileoni de Biazzi. Pero el mismo cerraría sus puertas al poco tiempo, mientras su homólogo, de la mano de Valledor, se mudaba de casa por "incompatibilidad de caracteres". Un gremio nos prestó sus instalaciones y comenzaron las tertulias semanales. A Lelis, a Betty y a mí, en el transcurso del año se fueron sumando otros compañeros: Alba Leiva, Edgar Lang, Alejandro Carrizo, Karen Gutleberg. En diciembre, un cadáver exquisito en una modesta plaquette de nombre pomposo atestigua el nacimiento del grupo: Sones de letras. Durante ese verano, muchas veces habría de hacer en ómnibus el camino de tierra colorada que me llevaba a la casa del poeta berissense y su compañera de entonces, Ana. En esas charlas interminables de lector a lector, Valledor me anunció su regreso a Berisso en julio y su interés de dejar conformado el grupo. Yo no era Escritor y menos Coordinador de talleres literarios, pero también estaba convencido de que el grupo debía continuar. Desde ese momento, comenzamos a preparar el material con que habrían de continuar los Sones. A la vuelta de las vacaciones nos empezamos a reunir en la casa suburbial de Zapiola y Martín Fierro: Víctor, Betty y yo... Sólo dos (de los siete) retomamos el taller en marzo. Fueron quince encuentros entre el 19 de ese mes y el 17 de junio de 2000, en los que fueron arribando Natalia Aldana, Marina Címbaro y Diego Suárez. La mélange era interesante: Una maestra jubilada, tres estudiantes que comenzaban la carrera de Letras y una de Trabajo social. Por un camino de amistad, lecturas, charlas, discusiones, experimentos verbales, extrañamiento, juego y trabajo llegamos al primer proyecto colectivo: la reescritura del cuento “La casa inundada” de Felisberto Hernández.

El 14 de julio de 2000, por iniciativa de Víctor y a modo de despedida, presentábamos Cinco razones para leer el mismo cuento, en edición artesanal. El librito reunía el cuento colectivo de los incipientes narradores más cinco versiones escritas, sinceramente, con más entusiasmo que técnica literaria.


Nudo

El acto de dar la palabra sellaba un compromiso. Y todos quisimos seguir, aunque el Maestro ya no estaba entre nosotros y en su lugar había dejado a un compañero que no aventajaba al resto de la clase, pero que se ocupó no sólo de elegir textos y consignas (algo a lo que pronto otros contribuirían), sino de disfrutar también de la tarea.

El 22 de julio nos empezamos a reunir en la sala "Ismael Fernández" del Museo "Juan Yaparí", de Posadas. El 19 y 20 de octubre hicimos un taller en la Escuela Normal Superior Nº 7 “Paula Albarracín de Sarmiento”, de Concepción de la Sierra. Invitados por Valledor el 10 y 11 de diciembre presentamos Cinco razones... en el Círculo de lectores del Pasaje “Dardo Rocha” de La Plata y la Dirección de cultura de la Municipalidad de Berisso. Siguieron a éstas otras presentaciones con actividades de taller en escuelas de Posadas.

En abril de 2001 el grupo actuó como presentador del libro de cuentos Los búhos, de Víctor Valledor y en julio, esta vez a mi cargo, Encuentros de Gonzalo Escribano Tejerina. Estábamos transitando una nueva etapa. Las lecturas y el convivio, como diría Dubatti, nos fueron llevando a un nuevo desafío: pasar las fronteras de la poesía y explorar la seducción que ejercía en muchos de nosotros la crítica literaria.

El 27 de abril de 2002 presentamos Un verso, antología de trabajos escritos para el taller, nuevamente gracias a la generosidad de Valledor, quien se ofreció a costear la impresión de estos libros desde Berisso. Tras la publicación de este poemario, se sumó al grupo Sergio Meza y nos planteamos un ambicioso proyecto que sólo se concretó en parte: rescatar del olvido y comentar la obra del grupo de vanguardia "Triángulo", integrado por Manuel Antonio Ramírez, Juan Enrique Acuña y César Felipe Arbó allá por la década del '30. La escasez de fuentes documentales públicas y las dificultades halladas en el acceso a las privadas para la construcción del acervo terminó frustrando la iniciativa, que se redujo a la realización de entrevistas, síntesis de artículos y ensayos de lectura sobre la obra poética del grupo. Parte de ello se recoge en una producción documental del Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo (SiPTeD), realizada el mismo año, y posteriormente en una ponencia titulada “Manuel Antonio Ramírez, heredero de Federico García Lorca”, en coautoría con Diego, presentada en el VII Congreso de Hispanistas (Universidad Nacional de Tucumán, mayo de 2004).

A fines de 2002, el espacio que nos brindaba el museo Juan Yaparí había dejado de ser funcional, de modo que continuamos reuniéndonos en nuestras propias casas. El encuentro con la artista Yiyú Finke nos deparó horas de feliz creatividad. Conocimos a sus compañeros del grupo "13b" y sentimos que en cuestión de palabras y pinceles había diálogo posible. La ocasión de encontrarnos dio pie a un hecho que tomaría dimensiones insospechadas.


Descenlace

Ninguno supo bien porqué, hasta entonces había tomado por buena la disonante denominación de Sones de letras, elegida por otros que ya no estaban -los que se fueron, sí, pero también esos otros que crecieron en nosotros-. Fue así que en franca crisis estética decidimos replantearnos el susodicho, y saludando a Liliana Lukin, decidimos rebautizarnos (a espaldas de sus futuras connotaciones) con el nombre de uno de sus primeros libros: Malasartes, y bajo él nos presentamos a la muestra de los compañeros plásticos. Desde Berisso, el Maestro no vio con buenos ojos el gesto y fue alejándose de nosotros. Betty tampoco quiso adherir a la consigna maléfica de semejante nombre, que en pleno duelo cambiamos por Barro. ¿Capricho? Tiempos difíciles, de redefiniciones, de búsqueda de una nueva identidad.

Iniciamos nuestro último tramo en el Teatro "El Antifaz", gentilmente cedido por su Directora, Azucena Fontán. Había que recuperar la pasión, algo dormida entre discusiones inéditas e intereses extraliterarios. Requeríamos un nuevo proyecto, que fuera lo suficientemente convocante. La idea surgió de Octavio Paz: un poema colectivo que escribió en París con otros tres poetas (Jacques Roubaud, Edoardo Sanguineti y Charles Tomlinson) en cuatro idiomas. Así surgió la idea del "Renga", que el poeta mexicano comenta en la conversación que sostiene con Julián Ríos en Solo a dos voces: "Renga es una forma japonesa de poesía en la cual varios poetas colaboran para escribir un poema (…) que se borra a medida que se escribe, camino que se anula y no quiere llegar a esta o aquella parte. Nadie nos espera al fin: no hay fin y tal vez no hubo comienzo: todo es tránsito…" (1973: 144, 145).

Con pasión empecinada, con hastío y manos amigas como las de Carla Curti y Fito Marteniuk, Casta tabú fue asomando entre el 8 de marzo de 2003 y 18 de febrero de 2005. Sólo en una ocasión fue presentado en público, el 12 de junio de ese año en un encuentro de escritores.

Naturalmente no intentaré definir al libro más que como un producto de su tiempo: un mosaico, como nuestras culturas (y recuerdo a Moles), con cierta intimidad en sus límites, y también algo obsceno. Un tejido de muchos hilvanes con un reverso de costuras que lo devela artesanal. Desde luego, algo más que un homenaje a poetas universales, casi diría una procesión en busca de las vertientes de la poesía que habita en cada uno de nosotros.

jueves, 19 de marzo de 2009

Casta Tabú


EL GRUPO "BARRO"
LES DA LA BIENVENIDA

al
lanzamiento
oficial
de

Casta Tabú

la descarga
del libro electrónico
(edición íntegra)
disponible

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